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¡Qué viva la radio!

La primera emisora que escuché fue Radio Sutatenza. El primer programa que escuché fue el de las Escuelas Radiofónicas de Radio Sutatenza : enseñaban primaria y bachillerato por radio, día tras día,  lección por lección; sociales, matemáticas, español. Eso era una hazaña. Cuentan que a esa emisora de corte católico llegaron personas hasta de Alemania para copiar el método exitoso de esta nueva forma de educar y llegar hasta los lugares más recónditos de Colombia. También escuchaba una emisora. Radio Rumbos, de Venezuela, desde el Táchira. ¿Qué cómo la escuchaba? Yo le sacaba la antena o le pegaba un alambre al radio. Lo unía a una ponchera de aluminio para tratar de coger mejor señal. De la colección de radios viejos que tiene mi hermana Patricia. Hay otras fotos aquí . El radio funcionaba con pilas porque no había energía en esa época. Ahí lograba sintonizar una emisora de las Antillas Holandesas; era lo único que yo entendía, todo lo demás era en inglés. Cuando ya está bien ub...
Entradas recientes

Sumar y restar

Mi papá me contaba que su padre murió cuando él tenía 8 años: «A partir de ese momento yo trabajo. Jornaleo en la finca La Matilde con Carlos Villa, su patrón. A los doce años ya me pagaban medio jornal: 10 centavos. A los 14 o 15 años me pagaban el jornal completo. Pero yo di la medida en el tajo. Así yo podía llevar la sal a mi mamá y a mis hermanos. El mayor de cinco fui yo. Me tocó muy duro. Garitero fue mi primer trabajo. Llevaba el almuerzo y el algo y el resto en el tajo. Más adelante tiré la calle. No me dejé encerrar. Me gané el respeto de los mayores. No pude ni tuve tiempo de ir a la escuela por tener que trabajar para mi amá y los hermanos. Las muchachas me mandaban cartas; yo no sabía leer. Yo se las entregaba a la gente. Me las leían. Si iba a escribir igual otros me hacían el favor. Le dije al patrón que si me enseñaba a leer y escribir. Él me dijo: "Venga a las tres de la mañana. Se toma tres tragos de agua, así aprende más fácil". Así lo hice. Aprendí mucho h...

37 o 38 almanaques

Entonces un día, hace más o menos 37 o 38 almanaques, Lucía mandó a Ana Sofía a una tienda de Efe Gómez* por una bolsa de leche Proleche. No existía Colanta en esos tiempos. Espere y espere porque no llegaba la niña. Creo que fue la mamá la que salió a buscarla. La encontró en la mitad de una cuadra tomándose la bolsa. Ya había tomado mucha leche. Tranquila ahí, la niña, sentada en la mitad de la cuadra. Toda la familia conoció esta historia y se volvió una risa. Hasta aquí una pequeña historia de Ana Sofía, mi hija mayor, a sus 4 o 5 años. *Barrio al noroccidente de Medellín.